Posteado por: TBA | 06/03/2012

La nueva Ley del Registro Civil

En Julio de 2011 se publicó en el BOE la ley 20/2011, de 21 de Julio, del Registro civil, cuyo objetivo es ajustar esta institución tanto a los valores consagrados en la Constitución de 1978 como a la realidad actual de la sociedad española, la cual es completamente distinta a la del 1957, año en que se creó la ley que hasta ahora ha regido el registro civil.

Sin embargo esta ley contempla una vacatio legis de 3 años, excepto en algunas disposiciones finales y transitorias que se aplican des del día siguiente de la publicación de esta Ley en el Boletín oficial del Estado. Ello es debido a la complejidad de la Ley y el cambio radical respecto al modelo anterior que provocaran que la puesta en marcha del nuevo modelo deba de hacerse de forma progresiva, evitando disfunciones en el tratamiento de la información registral.

La novedosa ley prioriza el historial de cada individuo, liberándolo de cargas administrativas y equilibrando la necesaria protección de su derecho fundamental a la intimidad con el carácter público del Registro Civil. En este sentido, la Ley suprime el tradicional sistema de división del Registro Civil en Secciones -nacimientos, matrimonios, defunciones, tutelas y representaciones legales y crea un registro individual para cada persona a la que desde la primera inscripción que se practique se le asigna un código personal, desapareciendo el tradicional Libro de familia.

Además, se diseña un único Registro civil para toda España, informatizado y accesible electrónicamente. Ello implica la superación del Registro físicamente articulado en libros custodiados en oficinas distribuidas por toda España, obliga a un replanteamiento de toda su estructura organizativa, que ahora ha de tener por objetivo principal eximir al ciudadano de la carga de tener que acudir presencialmente a las oficinas del Registro.

En el ámbito sustancial, muchos cambios han sido previstos, así  el nombre y apellidos se configura como un elemento de identidad del nacido derivado del derecho de la personalidad y como tal se incorpora a la inscripción de nacimiento. Con el fin de avanzar en la igualdad de género se prescinde de la histórica prevalencia del apellido paterno frente al materno permitiendo que ambos progenitores sean los que decidan el orden de los apellidos. Igualmente se sistematiza y agiliza el procedimiento de cambio de nombres y apellidos y se somete, como regla general, a la competencia del encargado del Registro Civil. En cuanto a la filiación, se elimina toda referencia a la no matrimonial, con plena equiparación a la matrimonial.

Anna Escorihuela

Abogada de Familia y de Derecho Civil de Tarragó Bech Advocats


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